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Celedonio García

Los seres mágicos aragoneses de García y Adell llegan a su quinta edición. Los dos estudiosos insisten en que los mitos y las leyendas también son un patrimonio cuya conservación hay que defender

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LIBROS

E. R. D. Zaragoza | Cuenta la leyenda que en el pueblo oscense de Mediano, cuando aún no estaba cubierto por las aguas del embalse, sus habitantes se quejaban de que para ir a las poblaciones cercanas tenían que dar un gran rodeo en carro, lo que les ocasionaba una gran pérdida de tiempo.

La orografía de la zona era tan difícil que las gentes que por allí habitaban decían que un puente sólo podría ser obra del diablo. Cuando uno de los lugareños mencionó aquello en voz alta, un jinete llegó a toda velocidad a la plaza del pueblo y se presentó: "Soy el diablo -dijo-, y yo haré el puente en una noche a cambio de que me concedáis el alma de tres doncellas". Una vez aceptado el trato, el demonio se puso a construir el puente, mientras los lugareños concebían planes para engañarle antes de que cantara el gallo.

El caso es que la construcción del puente avanzaba y los lugareños (y no digamos las doncellas) estaban cada vez más preocupados. Sobre todo, porque el plan para engañar al maligno pasaba por hacer cantar a un gallo justo cuando faltara una piedra por poner en el puente, de forma que el diablo pensara que no había podido cumplir su parte del trato. Y resulta que nadie había podido hallar un solo gallo vivo en toda la comarca.

Así que cuando casi había finalizado la construcción y el diablo ya se veía con las doncellas en su poder, una de las jóvenes, ni corta ni perezosa, entonó un ¡kikirikí! tan potente y realista que el diablo desapareció en el acto creyendo que había perdido.

Ésta es una de las leyendas que se recogen en el libro "Brujas, demonios, encantarias y seres mágicos en Aragón", que José Antonio Adell y Celedonio García recopilaron durante varios años y que ha tenido "tanto éxito", en palabras de Adell, que ya son cinco las ediciones publicadas de un volúmen al que tienen "un gran cariño", añade.

Con este libro, García y Adell pretendieron acercarse "a ese mundo de magia y misterio al que nuestros antepasados aludían en numerosas ocasiones", cuentan los autores. Al escribir sobre mitología, brujas, fantasmas, diablos, duendes, ánimas, gigantes, cuevas o supersticiones, tratan "de todo aquello que, a veces, se escapa de una explicación racional", añaden.

Aragón, dice Adell, es una tierra muy rica en tradiciones y leyendas, pero se queja de que no se han estudiado demasiado y muchas se están perdiendo. "En zonas como el País Vasco o Cataluña están muy documentadas, hay estudios alusivos y una literatura impresionante", asegura.

En la actualidad, los niños se hacen eco de tradiciones de fuera, como Halloween, "sin saber que, en realidad, ésta es una tradición celta que fue adaptada en Estados Unidos", dice el autor. "Y como aquí se copia todo lo que venga del otro lado del charco, esa fiesta se está popularizando cada vez más sin prestar atención a la noche de las ánimas, que es lo tradicional en Aragón", añade.

En este sentido, José Antonio Adell hace un llamamiento a padres y educadores para que ayuden a enseñar a los niños las tradiciones "que forman parte del patrimonio de Aragón desde hace generaciones". "Es labor de todos que no caigan en el olvido", asegura.

Un capítulo para cada ser

"Brujas, demonios, encantarias y seres mágicos de Aragón" es un libro estructurado en siete capítulos, cada uno de ellos dedicado a un tipo de ser mágico. Así, el primero recoge datos relacionados con las brujas, entre historias, hechizos y toponimias relacionadas con ellas, "abundantes en todo Aragón", dice Adell, "como la Cueva de las Brujas de Echo, la Era de las Brujas de Castiello o el Bosque de las Brujas de Tramacastilla, por citar sólo tres".

El segundo capítulo está dedicado al diablo, que tiene 15 puentes con su nombre en la Comunidad. El tercer bloque del libro, por su parte, recoge historias sobre encantarias, aquellas princesas moras que fueron encantadas y que sólo en la noche de San Juan recuperaban su forma humana.

El cuarto apartado se refiere a gigantes, duendes y monstruos, entre ellos el famoso "Sacamantecas", que aterrorizaba a las gentes del Bajo Aragón a comienzos del siglo XX.

En el quinto capítulo, Adell y García recogen leyendas sobre el inframundo, como las ánimas, los fantasmas y demás apariciones, mientras que el sexto resuelve diferentes enigmas de la historia, como el que hace referencia al monasterio de San Juan de la Peña como lugar donde se conservó el Santo Grial. También se hacen eco los autores de la cantidad de pasadizos secretos que abundan en la provincia de Huesca, como los del castillo de Monzón.

Por último, el séptimo capítulo, titulado "Las fuerzas de la naturaleza", habla de la mitología que rodea a los montes de Aragón.

http://www.heraldo.es/heraldo.html?noticia=182506

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