Se muestran los artículos pertenecientes al tema La cueva de los bandoleros.
Antonio Serrano, de Monreal del Campo, se escapa de la cárcel de Calamocha

.Revisión de documentos, cuadro de J. Cusach
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La aventura de Antonio Serrano duró poco tiempo, apenas 24 horas. Este joven de 21 años, natural de Monreal del Campo y con largo historial delictivo, se fugó de la cárcel de Calamocha el 25 de febrero de 1906. Era autor de dieciséis delitos de robo en despoblado y estaba recluido a disposición judicial desde el mes de agosto del año anterior.
Para escapar, Serrano arrancó una barra de hierro de la reja y con aquella abrió un boquete en la pared; después saltó por el hueco a una casa contigua a la cárcel y por corrales y casas salió a la calle Mayor, emprendiendo rápida carrera hacia las afueras.
Teruel, un paraíso por descubrir
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Salteadores ejecutados a garrote en Fraga
El 24 de agosto de 1851 se produjo un robo en la carretera de Barcelona, cerca de la venta de Buars, situada en el término de Fraga. Los salteadores, después de despojar del metálico, alhajas y ropas a todos los viajeros que iban en diligencia, asesinaron al zagal Juan Brualla.
Los autores del crimen tardaron algún tiempo en ser descubiertos, motivo por el cual el terror se extendió por toda la provincia de Huesca, hasta que determinadas circunstancias impulsaron al alcalde de Fraga a instruir un sumario contra varios vecinos de esta ciudad con resultado satisfactorio para la vindicta pública.
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José Lashobras, famoso bandido de las Cinco Villas
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José Lashobras fue muerto el 20 de diciembre de 1847 en los montes de Malpica, partido judicial de Sos, por el comisario de P. y S. P. de Tarazona Antonio Zaldivar, que había sido autorizado por el jefe político de la provincia para perseguir a este criminal y a otros que vagaban por este territorio.
Detención de Pedro Tejero, El de Sabiñán
Terminaba el año de 1875 con un importante servicio llevado a cabo por la Guardia Civil, la captura del tristemente célebre bandido Pedro Tejero, conocido con el sobrenombre de “El de Sabiñán”. Tejero llevaba mucho tiempo capitaneando una partida de ladrones y en su haber se incluían varios robos cometidos en la comarca de Calatayud.
Desde hacía tres meses, gracias a los esfuerzos del Juzgado de primera instancia, se había conseguido la prisión de 20 personas de dicha partida y sólo faltaba la de Tejero, que por más diligencias practicadas no se pudo conseguir hasta el 25 de diciembre.
Tejero fue sorprendido a altas horas cuando dormía tranquilo en una cueva del pueblo de Huérmeda. Según la descripción que de él se hacía, era de edad regular, muy dispuesto, y a pesar de su escasa instrucción tenía mucho ingenio para organizar y ejecutar los crímenes a que se dedicaba, especialmente para falsificar firmas.
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Joaquín Soler “Chistavis”, el terror del país de Sigena

La policía de Zaragoza le detuvo en la posada de la Concepción. “Chistavis” tenía aterrorizado el “país de Sigena”, donde había cometido infinidad de robos y prisioneros por cuya libertad exigía importantes rescates. Por sus numerosas fechorías se habían destinado a veinte guardias civiles en su persecución y se muchos pueblos se habían levantado en somatén.
Los robos y crímenes estaban a la orden del día. El patíbulo se levantaba con mucha frecuencia pero no servía de escarmiento. A finales de 1859 se ajusticiaba a Agustín Izquierdo Pardo, natural de Huesa, y hacía muy pocos días que los reos Ángel Pinilla y Marqués, de Urrea de Jalón; Manuel Quintín y Forcada, de Mediana, y Victoriano Martín y López (a) "Pascual", de Zaragoza...
Continúa
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La liebre que salvó al Chorizo

Asalto carlista de Cabañero a Zaragoza (5 de marzo de 1838)
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Melchor Luna, más conocido por su apodo de “Chorizo”, es uno de los personajes que aparecen en el primer libro que dedicábamos a los bandoleros románticos aragoneses. Nació en la zaragozana parroquia de San Pablo y se hizo famoso por capitanear una partida de bandoleros urbanos en la Zaragoza de la primera mitad del siglo XIX. Rivalizó con otra cuadrilla capitaneada por Zardoya, natural de Borja. Ambas partidas andaban a trabucazos por las calles de Zaragoza, escandalizando a los vecinos sin que las autoridades pudieran evitarlo.
En aquella época se vivía en la ciudad una gran exaltación política, prueba de ello era la inscripción que podía leerse en una taberna: “Aguardientes liberales y vinos constitucionales”.
Con el “Chorizo” anduvo otro personaje natural de Barbastro, Luis García, al que también dedicamos otro capítulo en el mismo libro. Llegó a Zaragoza en 1835, coincidiendo con la revuelta de los conventos. Luego se hizo con los bienes de la iglesia de Daroca y del Monasterio de Piedra. Por su aspecto desagradable y porque quemó muchas obras de arte para extraer la plata, según narraba el padre Beltrán, le pusieron el apodo de “El Diablo Royo”. Su recuerdo permanece en Daroca dando nombre a la antigua Casa de los Canónigos, que actualmente se conoce como “Casa del Diablo Royo”.
El “Chorizo” y “El Diablo Royo” fueron de los primeros que se enfrentaron a los carlistas del brigadier Juan Cabañero en aquel histórico 5 de marzo de 1838.
Del “Chorizo” se cuentan numerosas anécdotas, como la que recogemos del periódico El
El bandido “Cucaracha y el barquero de Pina de Ebro

El bandido Cucaracha. Grabado (Huesca, 1936) de un niño de Plasencia del Monte, alumno del maestro freinetista Simeón Omella ((unizar).
Mariano Gabín y Suñén, más conocido con el apodo de “Cucaracha” (era pequeño, muy moreno y siempre vestía de negro), fue el bandolero más conocido de Aragón. Entre 1870 y 1875 “reinó” en un basto “imperio” que incluía la comarca de Los Monegros y se extendía desde el río Cinca hasta el Gállego, de Este a Oeste, y, por el Norte, desde la Hoya y Somontano de Barbastro, hasta el Ebro, por el Sur.
“Cucaracha” se movía continuamente de un lugar a otro, evitando la presencia de la Guardia civil. Tuvo que cruzar a menudo los ríos por las numerosas barcas que comunicaban las márgenes de los tres ríos más caudalosos de Aragón. Se cuentan muchas anécdotas.
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Habitualmente, los barqueros eran confidentes del bandolero y le ayudaban; uno de ellos fue el barquero de Albalate de Cinca. Pero también tuvo algún encontronazo con otros barqueros. Es el caso que traemos en el siguiente texto de A. Riera, con el título de “Cucaracha”, publicado en 1903 en la revista ilustrada Pluma y lápiz, editada en Barcelona.
Recorre la ruta de Cucaracha, en Los Monegros
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El bandido Cucaracha en las memorias de José Millán Astray
José Millán Astray fue director de la cárcel de La Coruña, abogado de profesión, con aficiones literarias y en aquel momento colaborador de prensa.
Este ambiente daba a sus “Memorias” singular atractivo y excepcional autoridad. Para demostrarlo reproducían una de las narraciones anecdóticas más emocionantes. Nos introduce en el ambiente de Mariano Gavín, apodado “Cucaracha”, natural de Alcubierre:
Bandoleros aragoneses

En el año 2000, José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez, publicamos un libro titulado Historias de bandoleros aragoneses. Trata sobre el bandolerismo romántico, de los bandoleros del siglo XX y de principios del siglo XX que campearon por la geografía aragonesa.
El libro consta de dos partes; en la primera hacemos un estudio del bandolerismo aragonés en esta época y lo ponemos en relación con este fenómeno que se desarrolla por el resto de España. En la segunda parte recogemos una veintena de historias de los bandoleros más famosos de Aragón: la muerte de "Cucaracha" de Alcubierre, "El Floro" de la Cerollera, "Chichón de Nueno", "El Greñicas" de Montalb&aacut


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